Amistad: Cuando lo humano roza lo divino

Platón le dedica uno de sus diálogos, Aristóteles reserva los libros 8 y 9 de su “Ética a Nicómaco” para hablarnos de ella y Cicerón nos lega el “De Amicitia”… Creo que lo más cercano al amor de Dios, después del amor de una madre o de un padre, es el amor entre dos amigos. Y es que la unión que se forja entre dos personas a través de la amistad está más allá de la sangre.

Quizá por ello la Biblia al referirse a sus elegidos en el Antiguo Testamento lo hace llamándolos “Amigos de Dios” (2 Crónicas 20,7 o también en Isaías 41,8). Es impresionante pensar en cómo nos dice que Moisés hablaba con Dios “como habla un hombre con un amigo” (Éxodo 33,11). Jesús en el Nuevo Testamento nos da el punto final diciéndonos: “Ya no les llamo siervos, yo les llamo Amigos” (Jn 15,15).

Por otra parte los libros sapienciales de la Biblia nos dan perlas preciosas para poder meditar sobre la amistad:

  • “Quien ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro” (Ecc 6, 14-16)
  • “El amigo es más querido que un hermano” (Prov 18,24)
  • “El amigo fiel es como otro tú” (Ecc 6,11)
  • “No cambies al amigo por dinero, ni a tu hermano querido por oro de Ofir” (Ecc 7,18)

Personajes de la historia han tenido también todos ellos una experiencia muy fuerte de la amistad, así tenemos la hermosa relación de amistad entre:

  • San Francisco de Asís y Santa Clara de Asís
  • San Jerónimo y Eustoquia
  • San Gregorio Magno y el Diácono Pedro
  • Santa Teresa de Ávila y Jerónimo Gracián
  • San Francisco de Sales y Juana de Chantal
  • Beato Jordán de Sajonia y la beata Diana de Andal
  • Etc, etc, etc.

Estoy completamente seguro que ellos lograron hacer un camino de santidad también por el apoyo de aquella persona a la cual uno siente en el alma y llega a amar como así mismo (1Sam 20,17) y hasta más que a su propia persona. ¿Les suena? ¿No es eso lo que pidió Jesús? Ama a tu prójimo como a ti mismo. Por eso el amor de amistad es la base para vivir en caridad; quien vive, cuida y valora el amor de amistad podrá comprender más fácilmente lo de dar la vida por los demás pues “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”.

Si tienes un amigo (a) da gracias por él o ella y aprende a amar a los demás, incluso a los que no nos caen tan bien, eso es ser cristiano, eso es vivir en su amor. El amor de amistad trae a la tierra el amor mismo de Dios que nos ama como sus amigos, por eso la amistad nos hace experimentar cómo lo humano roza con lo divino.

“Tu amistad ha sido para mí más dulce que todas las dulzuras de la vida” (San Agustín)