7 puntos sobre EL “SÍ” DE DIOS Y NUESTRO “AMÉN “

En la catequesis de los miércoles Benedicto XVI continúa desarrollando las meditaciones en torno a la oración en las cartas de S. Pablo.

Objetivo–> Ver la oración cristiana como un verdadero y personal encuentro con Dios

El día de hoy, miércoles 30 de mayo, el Papa toma como texto para la meditación: 2 Cor 1, 3-14. 19-20. Puedes ver completa la catequesis en italiano de la Audiencia General de hoy en este enlace: vatican.va/audiencias/30mayo

Aquí lo desarrollamos en 7 puntos (*):

SÍ (fiel de Dios) <—————–> AMÉN (de los creyentes)

1. Oración de bendición: El texto comienza con una de las oraciones de bendición más preciosas del Nuevo Testamento.

2. Tribulaciones: Pablo está muy golpeado y abatido, son muchas las dificultades y tribulaciones por las que pasa, ha sufrido terriblemente, ha pasado por cárcel y cadenas, le escribía a Timoteo que le escribía encadenado pero eso sí: “la Palabra de Dios no está encadenada” (2Tm 2, 9b-10)

3 .Consolación: Pero en todos eso momentos ha encontrado el consuelo de Dios: en el sufrir por Cristo (2 Cor 1, 5). Esta consolación da el efecto de no dejarse vencer y la invitación que nos da es a vivir cada situación unidos a Cristo.

4. Consolar a los hermanos: Solo así es que también nosotros podemos consolar a los que están sufriendo. Esto no nace de una simple benevolencia sino que nace de la misma consolación del Señor. “La profunda unión con Cristo en la oración, la fe en su presencia conducen a la disponibilidad de compartir los sufrimientos y las aflicciones de los hermanos” (B. xvi)

5. Aplicación: Nuestra vida está marcada por las dificultades, las incomprensiones y sufrimientos, pero es en la oración donde podemos encontrar el consuelo que viene de Dios. El consuelo que nos hace permanecer firmes y no dejarnos vencer y ser también nosotros consuelo para los demás.

6. El “Sí” de Dios: El Sí de Dios no es ambiguo, no es sí y no, es un sí fiel al que nosotros respondemos “Amén” (1 Cor 1, 19-20). 

7. Nuestro “Amén”: Que significa “es cierto”, “dice la verdad”. Este amén está ya presente en los salmos de bendición, como en el salmo 41,  y en toda la Escritura como signo de fe a la Palabra de Dios. Este Amén es nuestro Sí en correspondencia al Sí de Dios, un Amén que transforma toda nuestra vida.

“La oración es el encuentro

con una Persona viva para escuchar y

dialogar con ese Dios que renueva su

“Sí” a los hombres para darnos su

consuelo en medio de las tempestades

de la vida y hacernos vivir, unidos a Él,

una existencia de alegría y bien que

encontrará su plenitud en la

vida eterna” (B. xvi)

 

(*) Traducción y esquema desarrollado a partir del mismo por el autor del blog Café de Fe.